domingo, 2 de marzo de 2008

TURBULENCIAS



El Barco de Pemex se Hunde



México es, en esencia, un paìs petrolero, sus finanzas públicas dependen de manera excesiva de Petróleos Mexicanos (Pemex). Cerca del 30% del Producto Interno Bruto proviene de las ganancias y la recaudación fiscal de esta paraestatal.

Al igual que con las remesas, el país se ha acostumbrado a valerse de recursos que tarde o temprano se verán disminuidos. El petróleo es un recurso no renovable, la producción nacional de crudo va en picada y en cuestión de dos años mermara la economía el descuido y la falta de planeación por parte de los gobiernos federales de hace algunos años, involucrando igualmente al actual.

Cantarell, el yacimiento de crudo más importante ha registrado una declinación considerable, dejando de producir en 2007 unos 304 mil barriles diarios en promedio. Este fenómeno se ha intentado contrarrestar con la producción del grupo de pozos denominado Ku - Maloob - Zaap, pero sólo se ha logrado compensar una tercera parte del megayacimiento Cantarell. Para el año 2010, ambos yacimientos de la región marina noreste (proveedora de las dos terceras partes de la producción nacional de petróleo) presentaran importantes descensos en el número de barriles producidos.

Pemex informa que en la declinación del año pasado intervinieron otros factores como el climatológico y diferentes obras de mantenimiento en las instalaciones.

Si esta empresa, propiedad de todos los mexicanos, es la que más dinero genera, necesita de inversión en las mismas proporciones, que los recursos que de ella nacen, se utilicen para su modernización y crecimiento. Ante este panorama, la búsqueda de alternativas es apremiante y una de ellas bien podría ser la adquisición de infraestructura propia para la refinación, para que se deje de importar derivados del oro negro a costos superiores a los que pagan países que ni siquiera cuentan con el recurso.


Han surgido muy diversas posturas y a la vez todos se pasan la “bolita” para elaborar una iniciativa viable para la tan mentada y ya ineludible reforma energética. Andrés Manuel López Obrador invitó a los medios de comunicación a iniciar el debate a este respecto, pues considera que el gobierno de Felipe Calderón propondrá la privatización de Pemex y de imponerse esta reforma “se perdería la posibilidad de utilizar el petróleo para industrializar a México, generar empleos y convertir al país en una potencia energética”, (¿alguien ya le comentó que se va a acabar?) además, argumenta que no existe justificación técnica ni financiera para privatizar (¿está hablando del mismo Pemex que usted y yo conocemos?).

Este asunto es de vital importancia para la economía nacional y se debe tratar como tal, sin entrometer intereses personales o partidistas. Que nos hablen del tema y que propongan soluciones quienes tengan conocimiento, no quienes para ganar adeptos tengan un discurso “nacionalista”, bonito y convincente pero carente de fundamentos lo suficientemente sólidos.

¿Tiene Pemex por si misma todo el dinero que se necesita para revivir la industria petrolera? Me parece que no. El dinero generado en el rubro ha sido absorbido mayormente por Hacienda y se ha gastado en necesidades un poco menos urgentes. Se requiere en cierto grado de la iniciativa privada para reconciliar al “dinosaurio” del petróleo mexicano con las herramientas tecnológicas que permitan su máximo aprovechamiento en nuestro territorio, para que no nos regresen nuestro recurso procesado, a un precio mucho mayor. Pemex es patrimonio nacional, a todos nos queda claro, pero eso no significa darle un portazo de lleno al capital privado que urge a la empresa. No se vende a la patria, se le da mayor vida útil a un recurso que se nos agota.

El país requiere soltarse un poco de las ataduras del petróleo y buscar otras opciones de ingreso. Si la tercera parte del PIB viene de Pemex y el petróleo se acaba, ¿qué sucederá con la economía nacional?

México es de las naciones que más tratados comerciales tiene que incluyen a más de 40 países y no se han recibido todos los beneficios, no se les ha sacado suficiente jugo… esa podría ser una vía.

El barco de Pemex se empieza a hundir y las medidas pertinentea ya no pueden esperar, el 2010 está a la vuelta de la esquina. Con cada vez más rígidas leyes migratorias, las remesas pronto dejarán de representar el cómodo colchoncito del gobierno...

Autoridades, ¿qué vamos a hacer?


Para ti mi más sincero agradecimiento. Sin tu ayuda, el mundo sería incomprensible para mí. Gracias por explicármelo todo.


Ilse Sánchez becksstar@hotmail.com

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